Salmo 90

Nuestros días pasan como suspiros.
—Nuestra vida terrenal es corta y frágil ante Dios eterno, que no padece cambios. El es nuestro refugio y puede dar algún valor a nuestra existencia. Pidámosle que la llene con su sabiduría, que es amarlo, alabarlo y servirlo.
Cuándo te ha deprimido la vida? Cómo te has salido tu mismo de tu mal humor o temperamento?
Todos tenemos momentos, aún estaciones, miserables anímicamente (o de depresión). Pareciera que estuviésemos en el fin de la desesperación, la vida no nos parece justa, nuestras ambiciones y el trabajo de la vida vienen a ser vanos. Mientras estos pensamientos depresivos puede que no tengan un fundamento en la realidad, su percepción parece suficientemente real.
El autor del Salmo 90 experimentaba tal mal temperamento. El apelaba a Dios por ayuda; pero parecía no tener esperanzas, aunque al final, su fe se sobrepuso a su depresión
Oración de Moisés, hombre de Dios.


1 Señor, tú has sido para nosotros un refugio a lo largo de los siglos. 2 Antes que nacieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, tú ya eras Dios y lo eres para siempre, 3 tú que devuelves al polvo a los mortales, y les dices:»¡Váyanse, hijos de Adán!». 4 Mil años para ti son como un día, un ayer, un momento de la noche. 5 Tú los siembras, cada cual a su turno, y al amanecer despunta la hierba; 6 en la mañana viene la flor y se abre y en la tarde se marchita y se seca.   Biblia Latinoamericana

El Salmo empieza con un reconocimiento a la omnipotencia de Dios y a la naturaleza eterna (90:1-2). Luego, el autor compara el infinito poder de Dios y su presencia con la naturaleza pasajera de la condición humana. El salmista implica que la muerte es parte del plan divino; ciertamente, el lapso limitado de la vida humana es parte de la divina providencia. El autor usa una analogía pastoral para llegar a su punto (90:3-6).


7 Por tu cólera somos consumidos, tu furor nos deja anonadados. 8 Pusiste nuestras culpas frente a ti, nuestros secretos bajo la luz de tu rostro. 9 Hizo correr tu cólera nuestros días, y en un suspiro se fueron nuestros años. 10 El tiempo de nuestros años es de setenta, y de ochenta si somos robustos. La mayoría son de pena y decepción, transcurren muy pronto y nos llevan volando. 11 ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera y quién ha sondeado el fondo de tu furor?
                        Biblia Latinoamericana

En 90:7-11, el salmista cambia del tema del plan de Dios que limita la vida al juicio divino sobre la calidad de la vida.  De ahí que, muchos doctores bíblicos especulen que este Salmo fue escrito poco después del exilio Babilónico. La vida era una carga causada por el enojo de Dios. Esta condenación era el resultado del pecado deliberado y las transgresiones accidentales de la Ley, es decir, “pecados ocultos” en 90:8. Con el avance de los años viene la debilidad; esto es una maldición aún para alguien que es considerado bendecido (un lapso de setenta a ochenta años de vida era visto como una bendición en una cultura que pensaba que a los cuarenta años se había vivido la vida plenamente, 90:9). Aún cuando la persona hiciera todo lo posible por vivir una vida justa, el final era lo mismo para alguien que hacía males. La ira del Señor parece ser la única respuesta para este cuadro desolador.

12 Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato. 13 Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?... Compadécete de tus servidores. 14 Cólmanos de tus favores por la mañana, que tengamos siempre risa y alegría. 15 Haz que nuestra alegría dure lo que la prueba y los años en que vimos la desdicha. 16 Muestra tu acción a tus servidores y a sus hijos, tu esplendor. 17 Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.   Biblia Latinoamericana

La esperanza se impuso a la desesperación, al final. Con fidelidad y oración, Dios pudo cambiar su mente, adelante había días mejores. El autor implora al Señor que le enseñe al fiel sobre la naturaleza de la vida humana (“a calcular nuestros años” 90:12) para ganar sabiduría de esa manera. El implora que el Señor cambie de parecer, de manera que la experiencia de una vida limitada puede estar llena de gozo y productividad; esta experiencia puede balancear los tiempos y los problemas (90:12-15). Más importante, el salmista pide a Dios estar activo en la vida de la comunidad, para mostrar sus obras grandiosas a las generaciones en el presente y el futuro, igual que lo había hecho en el pasado. Esto daría nuevamente un propósito a la vida, porque su favor estaría con el pueblo y su actividad. (90:16-17).
Probablemente la imagen más interesante en el Salmo era el amanecer. Compara 90:5b con 90:14. El proceso de la noche dando lugar al día podía ser experimentado en términos desalentadores o como un punto de cambio que daba esperanza; la clave está en la acción de Dios. Dios puede cambiar una experiencia inútil en una de esperanza. Con Dios, el amanecer no solamente trae otro día en el caminar de la vida, él trae un nuevo día y una nueva oportunidad al vivir.

La vida tiene sus altos y bajos. Hay parches ásperos y océanos de navegar suave y seguro. Hay tiempos cuando preguntamos " Por qué, Dios? solamente para darnos cuenta que, con fe, El nos dará una respuesta. La depresión o auto-rechazo es temporal. La esperanza es eterna.

Reflexiona en tus tiempos ásperos y en tus tiempos de bendiciones. De qué manera ha usado Dios ambas cosas para bendecirte? De qué manera El te ha ayudado a usar esas experiencias para el bien de otros?