¿Alguna vez has estado feliz en medio de los malos tiempos? O, ¿has estado triste cuando deberías regocijarte? ¿Por qué sientes que has experimentado esas contradicciones?
Sí, Buenos y Malos tiempos. Cada uno tiene una experiencia de ambos en la vida, no importa si se es soltero o casado, pobre o rico, poderoso o no. Felicidad y tristeza son parte de la fábrica de la vida diaria. No importa cuánto intentemos escapar de lo malo, inevitablemente experimentamos dolor junto con el éxtasis.
El Salmo 40 es inusual porque combina dos Salmos, uno de alabanza con uno de súplica. 40:1-11 alaba a Dios; 40:12-13 actúa como una transición al Salmo de súplica 40:14-18 (estos versículos son casi idénticos al Salmo 70).
Del maestro de coro. De David. Salmo.
—Que el Señor nos dé la fe auténtica por la que uno obedece y se somete a su voluntad. Obediencia que no es frustración. Todo lo contrario: lleva a la plenitud, a la verdad.
«Feliz el hombre que pone en Dios su confianza.» 2 Esperaba, esperaba al Señor, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor, 3 me sacó de la fosa fatal del barro del pantano; puso mis pies sobre roca y aseguró mis pasos. 4 Puso en mi boca un cántico nuevo, de alabanza a nuestro Dios. Muchos al verlo temerán y pondrán su confianza en el Señor. Biblia Latinoamericana
La primera parte del Salmo (40:1-4) declara la alabanza del autor. El esperaba que el Señor actuara y no que estuviera frustrado. El Señor respondió a su plegaria inspirando al salmista a “cantar un canto nuevo” (declara la nueva actividad de Dios en la asamblea). Algunos doctores creen que estos versículos vienen del retorno de Babilonia, porque su tono coincidía con el Segundo y Tercer Isaías (Isaías 40-66).
La alabanza continúa como un tema en 40:5-6. Estos versículos incluían las bienaventuranzas para un Israelita fiel. Los fieles que no practicaban el sincretismo (adoraban a muchos dioses a la vez que al mismo YHWH) era afortunados; su visión del mundo era monoteísta en la práctica y les causaba que esparcieran la reputación del Dios de los Judíos.
7 No quisiste sacrificios ni ofrendas —lo dijiste y penetró en mis oídos— no pediste holocaustos ni víctimas. 8 Entonces dije: «Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro. 9 He elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo de mi ser». 10 Publiqué tu camino en la gran asamblea, no me callé, Señor, tú bien lo sabes. 11 No encerré tus decretos en el fondo de mi corazón: proclamé tu fidelidad y tu socorro. No oculté tu amor y tu verdad en la gran asamblea. Biblia Latinoamericana
En 40:7-11, el autor declara su lealtad personal a Dios; estos versículos refleja las bienaventuranzas de los versículos 40: 5-6. El autor declara que la fidelidad es más grande que el culto en el Templo; los “oídos abiertos” del 40:7 hacían eco como la ceremonia de declaración de fidelidad de un esclavo a su amo (la horadación de las orejas en el esclavo). Como un esclavo devoto, el salmista recibía la palabra de Dios (su orden encontrada en el Torah) y la proclamaba a la asamblea en el Templo. Mientras que la insistencia de la adherencia fiel a la ley sobre el ritual en el Templo podría parecer contradictorio superficialmente, el autor en realidad apela a la tradición que apoya el culto al Templo (después de todo los rituales del Templo estaban declarados en la ley misma!).
12 ¡Tú, Señor, no me niegues tu ternura, que tu amor y tu verdad me guarden siempre! 13 Me rodean desgracias incontables, mis culpas recaen sobre mí y no hay salida, son más que los cabellos de mi cabeza y me falla el corazón.
14 Dígnate liberarme, Señor; Señor, ven pronto a socorrerme. 15 ¡Queden avergonzados y humillados todos los que atentan contra mi vida; que retrocedan confundidos los que se alegran con mi desgracia! 16 Que se escondan de vergüenza los que dicen: «¡Esta vez lo pillamos!» 17 Pero que en ti se alegren y regocijen todos los que te buscan, y que repitan siempre: «¡Dios es grande!» los que desean tu salvación18 ¡Piensa en mí, oh Dios, en mí que soy un pobre y desdichado! ¡No te demores, mi Dios, pues tú eres mi socorro y salvación! . Biblia Latinoamericana
40:12-13 marcaban un cambio abrupto. El salmista no habla de alabanza y proclamaciones de orgullo en la asamblea, pero se vuelve dramáticamente hacia su interior. El ruega al Señor por ayuda en medio de su pecado y debilidad. Estos versos conducían naturalmente al Salmo de súplica (40:14-18), donde el autor clamaba por la liberación de los enemigos y el mismo aseguraba que Dios lo rescataría sin dudar.
Algunas veces la vida nos señala en direcciones opuestas. Algunas veces la vida llega como una montaña rusa, donde las partes altas y las bajas parecen extremas. En cierto momento alabamos a Dios abiertamente por su bondad; en otras ocasiones nos damos con la cabeza en la pared y oramos buscando ayuda. Los cambios de los buenos tiempos a los malos o al revés pueden parecer que nos cortan la respiración. Estas experiencias extremas nos llaman a la oración y a practicar la virtud de la esperanza.