SALMO 63 (62)

Un Salmo de David—Contraste entre la vida diaria que a menudo sólo seca el alma, y la experiencia que se tiene de Dios en la soledad.
De ti tiene sed mi alma.2 Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece 2 cual tierra seca, sedienta, sin agua. 3 Por eso vine a verte en el santuario para admirar tu gloria y tu poder. 4 Pues tu amor es mejor que la vida, mis labios tu gloria cantarán. 5 Quiero bendecirte mientras viva y con las manos en alto invocar tu Nombre. 6 Mi alma está repleta, saciada y blanda, y te alaba mi boca con labios jubilosos. 7 Cuando estoy en mi cama pienso en ti, y durante la noche en ti medito, 8 pues tú fuiste un refugio para mí y salto de gozo a la sombra de tus alas. 9 Mi alma se estrecha a ti con fuerte abrazo y tu diestra me toma de la mano. 10 Los que en vano quieren perderme irán a parar debajo de tierra. 11 Serán muertos al filo de la espada, servirán de festín a los chacales. 12 El rey se sentirá feliz en Dios, y cuantos juran por él se gloriarán: «Por fin se acalló a los mentirosos».

Biblia Latinoamericana

¿Cuál es tu rutina mañanera? ¿Cómo se enmarca la oración en esa rutina?
¿Has observado alguna vez cuáles son las primeras actividades realizadas en la mañana que se convierten en hábitos fácilmente adquiridas, mientras que aquellas actividades hechas después llegan a ser esporádicas? Las personas sabias harán las asignaciones de su día desde muy temprano, de manera que las actividades que consideren importantes pueden ser cumplidas. Por supuesto, una persona sabia limita el número de actividades de la mañana, para que no entren en conflicto con los horarios exigentes.
¿Qué es lo primero que hace el sabio cristiano en la mañana? La respuesta obvia es la oración. ¿Pero es una reacción meramente habitual o es un anhelo por Dios profundamente sentido ese día?
El Salmo 63 es una oración mañanera que grita por la intimidad divina. El orador en el Salmo ora para que Dios venga cerca; ve el culto en el templo como la actividad más alta en la vida.
A lo largo de la noche, el salmista bendice a Dios (63:5 describe ambas formas judías de bendición y la postura judía de bendición con los brazos extendidos); la bendición en sí misma era una actividad a la par con la comida de la fiesta más fina. Incluso antes de la aurora cuando el espíritu está más débil, el salmista halla consuelo con la ayuda del Señor.
El Salmo termina con una oración por el Rey. A pesar de que los enemigos persiguen al rey, ellos fallan, porque la confianza del rey está en el Señor. (Ten en cuenta que la voz de la persona que ora 63:2 y la del rey parece ser la misma). Estos últimos versos y el tono desierto del salmo en sí mismo (.. mi alma está sedienta... como una tierra reseca, sin vida sin agua) apoya el espíritu del título: un salmo de David, mientras se encontraba en el desierto.
A pesar del título, el Salmo actúa como una oración mañanera en el culto del templo. El sacerdote en la hora temprana en la mañana alabaría a Dios, mientras anticipa la llegada del sacrificio y la comida de comunión.
Obviamente, la oración como lo primero en la mañana es una buena idea, pero esa oración debe establecer el tono para el resto del día. Mientras que esta oración no es una garantía para que el día se vea libre de ansiedades, puede ayudar a poner en perspectiva otras actividades y objetivos del día.
Mientras colocas tu día delante de Dios, dale alabanzas y reflexiona sobre la necesidad de darle alabanzas.