¿Reservas tiempo diario para alabar a Dios? ¿Cómo afecta a tu vida cotidiana tal alabanza?
Este himno litúrgico señaló fuertemente de otros pasajes de Salmos e Isaías 40-55 para crear una canción de alabanza. Puesto que el Segundo Isaías no existió hasta después del regreso del exilio Babilónico, este Salmo fue parte del culto en el Segundo Templo (V - IV siglo a. C.). De acuerdo a una nota en Griego, este Salmo debía ser utilizado en la fiesta de los Tabernáculos.
1 Cantad al SEÑOR un cántico nuevo; cantad al SEÑOR, toda la tierra. 2 Cantad al SEÑOR, bendecid su nombre; proclamad de día en día las buenas nuevas de su salvación. 3 Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
El Salmo se divide en cuatro partes; la primera y tercera partes eran imperativos, las partes dos y cuatro explicaban las razones de los imperativos. En la primera parte (96:1 - 3), el Heraldo litúrgico ordenaba a la congregación a "Cantar!" como un medio para alabar a Dios y ser testigo de su actividad.
4 Porque grande es el SEÑOR, y muy digno de ser alabado; temible es El sobre todos los dioses. 5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, mas el SEÑOR hizo los cielos. 6 Gloria y majestad están delante de El; poder y hermosura en su santuario.
En la segunda parte (96:4 - 6), el Heraldo proclamaba el motivo de la canción, la abrumadora gloria de Dios. El sentido de santidad que evocaban el Templo y su culto había exaltado a YHWH más allá de cualquier otro Dios. Su poder creó los cielos, mientras los otros dioses no hicieron nada. Ten en cuenta que la gloria de YHWH (es decir, su reputación) LO precedió (como la canción del peregrino en procesión a Jerusalén?) y moró en el templo mismo (en su culto).
7 Tributad al SEÑOR, oh familias de los pueblos, tributad al SEÑOR gloria y poder. 8 Tributad al SEÑOR la gloria debida a su nombre; traed ofrenda y entrad en sus atrios. 9 Adorad al SEÑOR en vestiduras santas; temblad ante su presencia, toda la tierra. 10 Decid entre las naciones: El SEÑOR reina; ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; El juzgará a los pueblos con equidad.
La tercera parte (96:7 - 10) ordenaba a las Naciones a adorar a Dios junto con la Congregación, pero su culto comprendía el homenaje. "Dad!" era el estribillo; los gentiles tenían que reconocer a YHWH como el Señor, darle ofrendas, luego hacerle reverencias en el culto. (Era costumbre que los extranjeros y Judíos fuera de Jerusalén pagaran tributos para el mantenimiento del templo; los locales estaban exentos del pago "de los impuestos del Temploo" pero contribuían con organizaciones benéficas locales). Al final de la tercera parte, YHWH fue exaltado como el Rey, el Juez justo quien daría seguridad a todo el mundo.
11 Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene; 12 gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo 13 delante del SEÑOR, porque El viene; porque El viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad..
Mientras tanto, la cuarta parte (96:11 - 13) parece ser otro imperativo, realmente explicaba la tercera parte. ¿Por qué los gentiles debían adorar a la deidad Judía? La respuesta se encontró en la alabanza de la propia naturaleza. Dejad que los cielos.. .la tierra... los mares y todo lo que la llena... alégrense las llanuras. Las Naciones tenían que unirse a las alabanzas de la creación por su Dios. YHWH se acercó a su pueblo; la creación misma respondía con culto y alabanza.
¿Por qué alabamos a Dios? La Fe exige que reconozcamos nuestra dependencia absoluta en el Señor; la alabanza es la respuesta lógica de nuestra dependencia. La Fe ve también el lugar de los enemigos y extraños e incluso la propia creación en el altar de culto. La Fe nos impulsa a dar alabanzas a Dios individualmente y en Comunidad.
¿Cómo puedes "cantar un cántico nuevo al señor" este día?