18 Recuerden su iniciación. No hubo aquel fuego físico que ardía junto a la nube oscura y la tempestad, 19 con el sonido de trompetas y una voz tan potente que los hijos de Israel suplicaron que no se les hablara más...
22 Ustedes, en cambio, se han acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial con sus innumerables ángeles,
23 a la asamblea en fiesta de los primeros ciudadanos del cielo; a Dios, juez universal, al que rodean los espíritus de los justos que ya alcanzaron su perfección; 24 a Jesús, el mediador de la nueva alianza, llevando la sangre que purifica y que clama a Dios con más fuerza que la sangre de Abel. Biblia de las Americas
12:18-19. Los signos enumerados en 12:18 (tocado, consumido en el fuego, oscuridad, tinieblas, tormenta y trompeta, explosión/sonido de voces celestiales) pintaban el encuentro de los israelitas con Dios en el Monte Sinaí. Los dos versos que faltan - 12:20-21) se refieren a la naturaleza sagrada de Dios (cualquier animal que vagaba en la montaña podría ser asesinado; referencia a Éxodo 19:13 - y la reacción humana a esa santidad -temblar con temor; referencia a Éxodo 19: 16 -. El autor insistía en que, incluso con tal teofanía, el creyente no reaccionaría con miedo.
12:22 "innumerables" traducción de una palabra griega que significa literalmente "decenas de miles". El número fue tan vasto que era incontable.
12:24 "llevando la sangre que purifica y que clama a Dios con más fuerza que la sangre de Abel." La sangre de Abel fue la primera sangre derramada en asesinato. Fue la vida derramada y provocó un aumento de la muerte. Pero la sangre rociada fue la sangre del nuevo Pacto - un eco del ritual de acuerdo al Pacto del Sinaí en el éxodo 24:8. Esta fue la sangre derramada que destruyó la muerte. El derramamiento de sangre comenzó una era – la de Abel; el derramamiento de sangre puso fin a una era- la de Jesús.
En su pequeño, pero influyente libro, "The idea of the Holy = La Idea de lo Sagrado," el autor alemán Rudolph Otto, a principios del siglo XX, propuso una psicología de la experiencia religiosa. Antes de Otto, los teólogos trataban la palabra "sagrado" simplemente como un término técnico, desprovista de cualquier relación con experiencia. Otto insistió en que una experiencia de lo "sagrado," el radical OTRO nos señala mucho más allá de nuestras zonas de comodidad a un lugar donde sentimos una abrumadora sensación de peligro o paz inexplicable. Esta dicotomía extrema dependía de lo que encontrábamos: Dios el juez o Dios el Salvador.
Otto señalaba la experiencia del Monte Sinaí como un ejemplo de pavor divino. El autor de hebreos había contrapesado esa experiencia con la de la Jerusalén celestial. Observe que el verbo en 12:22 "(se han) acercado." En otras palabras, el autor habla de la experiencia religiosa presente en la comunidad! El convertirse en Cristiano(a) entraña un sabor de lo que estaba por venir. El cristiano ya tiene una conexión a la Jerusalén celestial, la miríada de los Ángeles que celebran, al Dios resucitado, a las almas de los justos, a Jesús y su sangre salvadora. Estas eran imágenes de esperanza, no de temor. Y esta esperanza tenía una base en la vida de los redimidos.
¿Tiene nuestro cristianismo un componente experiencial? ¿Cómo experimentamos a Dios? El autor de hebreos presumía que estas preguntas tenían respuestas positivas. ¿Podemos?