5 Tal vez hayan olvidado la palabra de consuelo que la sabiduría les dirige como a hijos: Hijo, no te pongas triste porque el Señor te corrige, no te desanimes cuando te reprenda; 6 pues el Señor corrige al que ama y castiga al que recibe como hijo. 7 Ustedes sufren, pero es para su bien, y Dios los trata como a hijos: ¿a qué hijo no lo corrige su padre?
11 Ninguna corrección nos alegra en el momento, más bien duele; pero con el tiempo, si nos dejamos instruir, traerá frutos de paz y de santidad.
12 Por lo tanto, levanten las manos caídas y fortalezcan las rodillas que tiemblan,
13 enderecen los caminos tortuosos por donde han de pasar, para que el cojo no se desencamine y más bien se mejore. Biblia Latinoamericana
12:5b-6: (Proverbios 3:11-12: 11 Hijo mío, no desprecies las advertencias de Yahvé, no te rebeles contra su reprimenda;
12 porque el Señor corrige al que ama, así como un padre reprende al hijo que quiere). Este verso de la literatura de sabiduría se utilizó para explicar el problema del mal. ¿Por qué permite Dios que a la gente buena le sucedan cosas malas? La lógica decía que hay que experimentar el mal como un medio para crecer en carácter y la madurez espiritual.
¿Qué es más difícil, ser un hijo o ser un padre? Ambos son roles dolorosos. Ambos son experiencias de aprendizaje. Ser un padre o una madre significa ejercer una responsabilidad por los niños. Ser un hijo(a) significa aprender de los padres a ser responsables. A veces esa responsabilidad se mide en castigo.
En muchas sociedades modernas, el método de castigar a un niño puede ser verbal, pero nunca corporal. En muchas otras sociedades (como las antiguas), se esperaban los castigos corporales. En una sociedad, el padre permite al niño sufrir las consecuencias de un acto. En otras sociedades, el padre es el instrumento de dichas consecuencias. En cualquier caso, el padre utiliza lo que se conoce popularmente como "amor que duele", cuando se ejerce la paternidad de un niño(a) con consecuencias por sus actos equivocados.
Obviamente, el autor de hebreos tiene algo así como el "amor que duele" en mente, como una analogía de la vida a veces dura que es soportada por un cristiano. En otras palabras, para el cristiano, la vida podría ser injusta. En la cima del estudio de la semana pasada, el autor se refería a las luchas de la vida cotidiana, no necesariamente a las presiones de prejuicio o la persecución. Ser cristiano significa crecimiento espiritual, análogo a la madurez que puede traer la disciplina parental. A través de la vida las luchas y la injusticia, el cristiano aprendería a tomar decisiones correctas y a vivir una vida pacífica.
Sea que el "amor que duele" de la analogía de la paternidad funcione o no, todos podemos coincidir que la vida es a veces desleal. Hay veces que gritamos, "por qué yo, Dios o por qué a mí, Dios?!" Estos son los tiempos que requieren una resolución personal y el apoyo de otros. Estos son los tiempos cuando no podemos mirar hacia atrás como "momentos de crecimiento", que no son agradables, pero nos ponen más cerca de Dios y de su pueblo.