12 Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17 Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por lo tanto, aún viven ustedes en pecado, 18 y los que murieron en Cristo, perecieron. 19 Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres.
20 Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
La "Historia Alternativa" se ha convertido en un juego popular en los últimos cincuenta años. Se han escrito novelas populares y documentos académicos para especular sobre cómo la historia cambiaría si se alteraran algunos detalles. "Qué pasaría si..." es un ejercicio mental interesante.
Pablo utiliza la pregunta "Qué pasaría si?" para argumentar a favor de la resurrección de los muertos. Sin la posibilidad de tal resurrección, la creencia de que Cristo resucitó de entre los muertos sería irracional. Quitemos la resurrección de Cristo y la construcción completa del Cristianismo podría desmoronarse. La predicación y la fe serían en vano. Los Misioneros serían engañados, o señalados como mentirosos en el peor de los casos. De cualquier manera, serían avergonzados por su credulidad o duplicidad. Se descubriría que los fieles carecen de ese Estatus. Ellos aún serían pecadores. Y los creyentes que hayan muerto se perderían para siempre. Al igual que los misioneros, tendrían un Estatus vergonzoso, como el pueblo más patético en el planeta.
Pablo seguía la manera lógica de lo negativo para preguntar implícitamente una pregunta retórica: Si ustedes no creen en la resurrección de los muertos, ¿por qué serían Cristianos? Al igual que algunos en la Comunidad en Corinto, muchos auto-proclamados Cristianos hoy en día no están de acuerdo con la doctrina de la resurrección. Para ellos, la resurrección es una metáfora. Después del Invierno llega la Primavera. Después de la Derrota viene el Triunfo. Después de la Depresión, el éxtasis. Para la gente como éstas, el Cristianismo es un conjunto de enseñanzas y dichos sabios que sirven para aliviar la psique atareada. Pero si la fe en Cristo sólo es eficaz para la terapia, ¿por qué no cerramos todos nuestras parroquias y en su lugar vamos a la playa? Sin duda, ese entorno sería más propicio para la realización de los "sueños calientes".
Sí, es verdad que el Cristianismo tiene enseñanzas y dichos sabios. Sí, es verdad que la Resurrección tiene el poder de la metáfora. Sí, es verdad que la fe en Cristo tiene el poder para calmar las aguas de los estilos de vida agitada que vivimos. Pero la raíz del Cristianismo es la creencia en la resurrección corporal de los muertos, comenzando con la de Jesús. Sin duda, esa doctrina, junto con el movimiento del Espíritu, era la base para el establecimiento y la salud posterior de las primeras comunidades. De hecho, los judíos y los gentiles no se habrían reunido en nombre de un Galileo desconocido sólo para compartir sus dichos sabios que resultaban en mutuas sensaciones buenas.
Pablo creía que el fin de los tiempos era inmanente. En esos tiempos todo volvería a Dios. En su muerte y resurrección, el Señor Resucitado era el primer movimiento del mundo regresando a Dios. Como Cristianos, creemos que seremos parte de ese movimiento. Si no lo hacemos, entonces nuestra vida espiritual es inútil. No importa cuánto disminuya nuestra presión sanguínea con las sabias enseñanzas y la metáfora ahora, a la larga el Cristianismo sería una cuestión de "hacer girar nuestras ruedas".
Gracias a Dios Cristo resucitó de entre los muertos. Gracias a Dios seremos él, cuerpo y alma, al final. Gracias a Dios, el Cristianismo no es historia alternativa, un caso de "qué pasaría si...?"
¿Qué sería tu vida sin fe en la resurrección? ¿De qué manera la fe en el Señor resucitado cambia tu perspectiva sobre la vida?