PRIMERA LECTURA: Isaías 40:1-5, 9-11
1 "Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios. 2 Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades, porque ya ha recibido de manos del Señor castigo doble por todos sus pecados".
3 Una voz clama: "Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. 4 Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane.
5 Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán".
9 Así ha hablado la boca del Señor. Sube a lo alto del monte, mensajero de buenas nuevas para Sión, alza con fuerza la voz, tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén Alza la voz y no temas; anuncia a los ciudadanos de Judá' "Aquí está su Dios. 10 Aquí llega el Señor, lleno de poder, el que con su brazo lo domina todo. El premio de su victoria lo acompaña y sus trofeos lo anteceden.
11 Como pastor apacentará su rebaño; llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres".
Imagina una amnistía general para todos los prisioneros en un país cualquiera. Mientras ese pensamiento puede asustarnos, habría alegría en muchos otros sectores. Los padres verían a sus familias. Los hijos verían a sus padres. Los héroes volverían a sus comunidades. Muchos perdidos en el sistema verían esperanza en la libertad.
El impacto de tal amnistía fue un sentimiento general para los judíos cuando escucharon las palabras del Segundo Isaías.
El comienzo del Segundo Isaías presentaba una escena de orden divino y el anuncio de un grito en la ciudad. Dios pronunciaba un perdón de todo el país y el pregonero anunciaba el regreso de los exiliados. [40:1 - 5] La alegría de ese anuncio debe haber acompañado a la caída de Babilonia en manos de Ciro y el ejército persa en 539 a. c. Un año más tarde, el gobernante persa habría promulgado un edicto de retorno para los judíos de la diáspora. Ellos tenían que reconstruir Jerusalén y restaurar el Templo.
Los eventos cambiantes justificaban la lealtad de los exiliados a su Dios. Ahora YHWH podría mostrar su poder, incluso a través de un rey extranjero. Una vez más, la nación Judía podría congregarse alrededor de su Dios. Una vez más, podrían mostrar un orgullo patriótico y religioso. YHWH los había salvado! [40:9 - 11]
La libertad de la servidumbre por deudas implícitamente significaba volver. El perdón de los pecados significaba el retorno a Dios. Cuando celebramos el Bautismo del Señor, recordemos las palabras de Isaías y su eco en la predicación de Juan el Bautista. Metanoia=arrepentimiento, significa convertirse lejos de las búsquedas egocéntricas, y volverse hacia el Todopoderoso.
¿Cómo piensas hacer un giro fuera de ti mismo? ¿Y girar hacia Dios?