SEGUNDA LECTURA:  2 Corintios 5:17-21

Una respuesta a una fórmula

 

17  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas. 18  Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con El mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19  es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con El mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. 20  Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios! 21  Al que no conoció pecado, Lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.

5: 18 "Ministerio de la Reconciliación" la palabra "Ministerio" es en realidad "Servicio" ("diakonia" en Griego, es la raíz de palabra para "diácono").
5: 20, "somos embajadores" es literalmente "somos representantes/ancianos."

"La vida es injusta!" ¿Cuántas veces hemos oído esa frase? Las desigualdades de la vida son cuestiones de hecho, no opiniones que puedan ser debatidas.
La raíz de las desigualdades en la vida es el pecado. La vida no es justa porque todos somos pecadores viviendo juntos en un universo moral. El pecado nos niega derechos y prerrogativas. La vida no es justa porque nos fallamos el uno con el otro.
¿Cuál es la respuesta a este dilema? ¿Deberíamos permanecer en este girar interminable de heridas y cinismo y resentimiento que construye muros entre nosotros? En estos versos cortos de la Segunda de Corintios, Pablo nos da una respuesta de Dios al problema: la RECONCILIACION. Él nos perdonó a nosotros; experimentamos ese perdón en relación con Jesucristo; pero él ofrece mucho más que el perdón, Él nos ofrece la intimidad. Cuando estamos en Cristo, estamos tan cerca al Padre como lo está su Hijo.
¿Cuál es nuestra responsabilidad para tal proximidad? La evangelización. Vamos a decirles a otros acerca de las Buenas Nuevas de la reconciliación de Dios. Más importante aún, vivamos esa evangelización, perdonemos a otros.
La Vida no es justa. Esa es la razón por la cual Dios nos dio el perdón.


¿Quién te ha herido recientemente? ¿Cómo puede Dios ayudarte a perdonar a quienes te han ofendido?