Tema de Catecismo: Las características de la Fe (CCC 153-158)

Bartimeo pudo ver con su espíritu que Jesús podía sanar sus ojos. La habilidad de ver más allá del presente es sabiduría. Ver más allá de lo posible, es fe, una gracia de Dios. El espíritu de Dios nos da poder con intuición espiritual e inspiración. No podemos llegar a la fe por nosotros mismos.

Dios nunca presiona la fe en nostros. La fe es una acción meramente humana, porque requiere una escogencia humana. Dios nos la ofrece como un regalo. Somos libres de tomarla o dejarla. Cuando optamos por la fe, escogemos cooperar. Llegamos a ser socios con lo divino en nuestra salvación y la salvación del mundo.

Mientras la fe sobre pasa el entendimiento, no hace conflicto con la razón humana. De hecho, la razón humana puede conducirnos a la fe, pero nunca reemplazarla. Si la razón y la fe aparecen parejas una a la otra, la razón requiere paciencia. El conocimiento humano nunca está completo, mientras viejas inspiraciones dan lugar a las nuevas, nuevas áreas de conocimiento traen consigo nuevas preguntas. El entendimiento requiere tiempo.

El entendimiento humano puede profundizar y ampliar nuestra fe. Conocemos lo que creemos. Deseamos saber por qué. La fe y el entendimiento trabajan mano a mano para llevarnos más cerca de nuestro creador. Pero, la fe necesita empujar el envoltorio del conocimiento. Porque el conocimiento nos dice lo que es posible. La fe nos dice lo que es imposible. Es una visión de lo imposible lo que nos llevar a Dios.

De qué manera Dios te ha ayudado a ver lo imposible? De qué manera Dios te ha ayudado a hacer lo imposible.?
Bartimeo nos dio un ejemplo interesante de conversión. Llano y persistente, el hombre ciego pudo ver la posibilidad que Jesús ofrecía, y arriesgaba la alienación social por los resultados. Pero el resultado fue más profundo que una mera vista física. Jesús nos ofrece lo mismo. Ante los riesgos sociales, nosotros, también, retamos pidiendo claramente para recibir claramente los cambios en nuestras vidas.

Qué ves de imposible en tu vida ahora mismo? Si pudieras ver esa imposibilidad a través de los ojos de Dios, que verías? Qué sería lo posible en esa situación imposible? Por qué sería posible?

 

Unción de los Enfermos

Una vez, un ciego mendigo se sentó a la orilla del camino. Cuando él oyó que Jesús iba  pasando de cerca, el mendigo gritó, "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi!"
“Cállate!”  le decían desde la muchedumbre.
“HIJO DE DAVID, TEN MISERICORDIA DE MI!” el mendigo gritó aún más fuerte.
Jesús se detuvo y dijo, “traingan al hombre.”
“Hey! Levántate! Jesús te está llamando,” muchos en la muchedumbre le dijeron al pordiosero.

El pordiosero tiró su abrigo, saltó, y fue hacia Jesús. Jesús respondió la petición del hombre con una pregunta. “Qué deseas que yo haga por tí?” Jesús preguntó al mendigo.

“Maestro,” el mendigo replicó, "deseo ver.”

“Vete,” le dijo Jesús, “tu fe en mi te ha curado.” En ese mismo momento, el mendigo pudo ver. Así, él siguió a Jesús en el camino.

Basado en Marcos 10:46-52

El mendigo ciego tuvo fe en Jesús. Y Jesús lo sanó. Como Cristianos, estamos para confiar en Jesús todos nuestros problemas, especialmente nuestras enfermedades. Por medio de la Unción de los Enfermos, Jesús ofrece la sanación a todos quienes tengan una seria enfermedad.  Esta sanación puede ser física o espiritual. Pero Jesús conforta al enfermo por medio del sacramento.

En la Unción de los Enfermos, el sacerdote unge con aceite las manos y la frente de la persona enferma mientras reza por la salud de él/ella. Como resultado, la persona puede sentir una paz y fortaleza interna. A él o ella se le recordará que Jesús entiende el dolor que sufre, porque Jesús murió en la cruz. Los pecados de la persona serán perdonados. La persona que está cercana a la muerte puede prepararse para entrar al cielo. Y, si Dios así lo desea que suceda, el cuerpo de la persona será sanado.

Jesús enseñó en la sinagoga y sanó  al hombre poseído por el demonio. Entonces, Jesús y sus discípulos salieron de la sinagoga. Junto con Santiago y Juan, entraron a la casa donde Simón y Andrés vivían. Pero, la suegra de Simón estaba en cama, enferma y con fiebre. En ese momento, ellos le dijeron a Jesús lo que pasaba. Jesús fue hasta donde ella estaba acostada, la tomó por la mano y la levantó. La fiebre desapareció y ella luego pudo atenderlos.