Un Canto de ascenso gradual.
126:1 Cuando el SEÑOR hizo volver a los cautivos de Sion, éramos como los que sueñan. 126:2 Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; Entonces dijeron entre las naciones: "Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con ellos." 126:3 Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros; estamos alegres. 126:4 Haz volver, SEÑOR, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur. 126:5 Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. 126:6 El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.
Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy
Cuándo fue tu último, "veradero buen día? Qué hizo de ese día tan memorable?
Algunos días son mejores que otros. Algunas veces nos despertamos y nuestros cuerpos (huesos) suenan y nuestro ánimo parece bajo. Pero, hay días cuando el sol nos calienta y nuestros corazones están llenos de gozo. Estos son los días cuando levantamos nuestros corazones y manos a Dios, y decimos: "Gracias"
El Salmo 126 era uno de esos salmos de "buenos días". Alababa a Dios por guiar a los fieles en medio de los duros y pesados tiempos. Dos temas de agradecimiento están entretejidos en el Salmo: 1) la restauración de la nación (126:1b) y 2) la celebración que esperaba la lluvia y la cosecha abundante (126:4, 6). Tomándolo junto, el Salmo puede haber sido escrito después del regreso de los exiliados de Babilonia y la restauración del Templo; pudo también haber sido un Salmo escrito para la fiesta de los Tabernáculos, una fiesta gosoza a principios de otoño que celebraba la cosecha. No podemos perder la analogía agrícola en 126:4-6; 126:4 era una plegaria implícita por lluvia (restaurar el desierto con una lluvia), mientras 126:5-6 comparaba la recuperación del acongojado (la espiritualidad del Exilio Babilónico?) con la del granjero que tenía una gran cosecha.
En la medida que envejecemos, nuestros días malos puede sobrepasar a nuestros días buenos, pero deberíamos siempre recordar que los buenos días nos esperan. En el espíritu del Salmo 126, deberíamos de darle gracias a Dios por los buenos días y esperar siempre por los mejores días. Esta es la esencia de la segunda virtud teologal: Esperanza.
De qué manera mantienes tu fe, aún en tiempos difíciles? De qué manera tus días buenos fortalecen tu esperanza?