7 Esto dice el Señor: "Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: `El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel'.
8 He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer encinta y la que acaba de dar a luz.
9 Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito".
Imagínate viviendo en Alemania desde inicios del Siglo Veinte hasta la Segunda Guerra Mundial. La nación estaba en su pico cultural y económico, solamente para caer en las más grandes pérdidas de su población y su estabilidad económica, solamente para caer en el mal del nazismo. Si puedes imaginarte tal vida, puedes caminar por unos momentos en los zapatos de Jeremías.
Jeremías nació en los tiempos de la última reforma verdadera del Rey Josías. Al final de su vida, la nación estaba en ruinas debido a la invasión Babilónica. El fue forzado al exilio y murió en suelo extranjero. Pero sus escritos surgieron sobre el cinismo y la desesperanza. Aún cuando él no vería los días, Jeremías vería rayos de esperanza en la oscuridad.
En el capítulo 31, Jeremías escribió que Dios salvaría a Judá del poder de Babilonia y que restauraría la gloria de su pueblo. El pequeño pueblo celebraría con el supremo; la pequeña porción de la población (i.e., los sobrevivientes) iría a casa. [7].
Aún cuando Babilonia estaba hacia el Este, el pueblo retornaría por el norte, vía del Creciente Fértil [8] (la tierra directamente al este es desértica). Otros retornarían, primariamente desde el Oeste (Egipto y el Mediterráneo). (Por qué los Judíos estaban dispersos por todo el mundo conocido? Para ese tiempo, Judá era una nación mercante, importando y exportando entre el Norte y Egipto, entre el Este y el mundo Mediterráneo. Muchos Judíos se habían radicado en tierras extranjeras para velar por sus intereses económicos.) Quienes regresaran serían uno con los débiles y marginados quienes se habían quedado (fuera del exilio). Los que regresaban eonctrarían paz [9], porque Dios era su Padre.
Vivimos en tiempos de cambios rápidos; el mañana no es más seguro que el ayer. El mensaje que necesitamos para este mundo es Esperanza en Dios. El nos verá por medio de estos tiempos con sus dones de paz.
De qué manera Dios te trae paz, aún en los momentos más oscuros?