TEMA DE CATECISMO

 

Jesús es nuestro Profeta, Sacerdote y Rey

 

Jesús el Rey

Pilatos volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y Le preguntó: "¿Eres Tú el Rey de los Judíos?"
"Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha Mi voz."
Basado en Juan 18:33b, 37b

Jesús de Nazaret es el Cristo. La palabra "Cristo" significa "Ungido de Dios". Mucho antes de que Jesús naciera, Reyes y sacerdotes de Israel eran ungidos en sus frentes con aceite de oliva para declarar su lugar y el poder. El gran profeta Elías ungió a su sucesor, Eliseo y le dio su lugar y el poder. Pronto, los pueblos de Israel y Judá ansiaban por alguien que tuviese las mejores cualidades de rey, sacerdote y profeta. Alguien que los gobernaría con justicia, ofrecería un culto sincero a Dios y que les diría la verdad sobre los deseos de Dios. Alguien a quien Dios ungiría con su propio poder para hacer su voluntad. Alguien que sería el Cristo: profeta, sacerdote y rey. Cuando murió en la Cruz, Jesús mostró a todo el mundo que El era realmente el Cristo.

Profeta, Sacerdote y Rey

Uno de los malhechores que estaban colgados allí Le lanzaba insultos (blasfemias), diciendo: "¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!"

"¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena?  "Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho."  Y añadió: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino."
Entonces Jesús le dijo: "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso."
Basado en Lucas 23:39-43

¿Qué hace un rey? El sirve a su pueblo. En la Cruz, Jesús es nuestro Rey porque nos muestra hasta qué punto él irá a servirnos. Estaba dispuesto a morir por nosotros!

¿Qué hace un sacerdote? Ofrece culto a Dios. En la Cruz, Jesús es nuestro sacerdote porque él se ofreció a Dios por nosotros.
¿Qué hace un profeta? Muestra la voluntad de Dios a todo el mundo. En la Cruz, Jesús es nuestro profeta porque muestra a todo el mundo a qué tipo de Dios nosotros adoramos. El es un Dios de amor y perdón!

Hacemos lo que Jesús hace

Jesús dijo a sus seguidores:
"Pero cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los ángeles con El, entonces El se sentará en el trono de Su gloria;  y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.  "Y pondrá las ovejas a Su derecha y los cabritos a la izquierda. "Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: 'Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.
'Porque tuve hambre, y ustedes Me dieron de comer; tuve sed, y Me dieron de beber; fui extranjero, y Me recibieron;  estaba desnudo, y Me vistieron; enfermo, y Me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí.'  
"El Rey les responderá: 'En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron.'
Basado en Mateo 25:31-32,34-36,40

Como seguidores de Jesús, estamos llamados a compartir su papel como profeta, sacerdote y rey. Como Rey, Jesús sirvió a todas las personas. Así que estamos para servir a otros y a sus necesidades.

Jesús se ofreció a sí mismo como Sumo Sacerdote de Dios. Nosotros también estamos para ofrecer a Dios nuestras oraciones y nosotros mismos.

Jesús proclamaba las Buenas Nuevas de Dios. Él nos llama a hacer lo mismo con nuestra familia, amigos y vecinos. El quiere que demos  el mensaje de amor y perdón de Dios.

El Sacrificio de la Misa

La Misa celebra la muerte de Jesús en la Cruz. Por lo tanto, es un sacrificio, una ofrenda a Dios de un animal como la víctima por un sacerdote. Jesús está activo en la Misa como Sumo Sacerdote, que se ofrece él mismo completamente a Dios Padre. Pero Jesús también es la víctima del sacrificio porque murió por nosotros.
En la Misa, el obispo o el sacerdote representa a Jesús, el Sumo Sacerdote. Él reza para que el Espíritu cambie el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Y él dice las palabras que Jesús habló en la última cena: Esto es mi cuerpo. Esto es mi sangre.

Igual que la víctima animal fue compartido como alimento con quienes ofrecieron a Dios, Jesús mismo se comparte en su Cuerpo y su Sangre en la misa.