Salmo 146

Alabanza al Señor toda la vida.

1 ¡Aleluya! ¡Alaba al Señor, alma mía! 2 Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré a mi Dios. 3 No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar: 4 cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos. 5 Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: 6 él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. El mantiene su fidelidad para siempre, 7 hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos, 8 abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. 9 El Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda; 8c el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados. 10 El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. ¡Aleluya!



Cuáles son los beneficios de confiar en Dios?
“La paciencia es una de esas virtudes que tiene su propia recompensa.”
Igual que la paciencia, la fe tiene su propia recompensa: la felicidad. La gente que confía realmente en Dios son verdaderamente felices. Tienen a alguien que cuida de ellos; tienen a alguien que es confiable y lleno de amor. Tienen a alguien a quien emular mientras discuten con otros seres humanos. Y aún más importante, quienes confían en Dios tocan su naturaleza eterna. Su fe es una ventana en una existencia más allá de los límites del espacio y el tiempo. Mientras tienen su experiencia con Dios dentro de los confines de esta vida, esa experiencia apunta a una vida fuera de esos confines.

El Salmo 146 presenta un punto de vista comprimido de la alianza Mosaica, adoranada con un himno de alabanza. El Salmo era sobresaliente en su creencia implícita que YHWH era eterno, basado en su acción en el plano temporal; en otras palabras, sus excelentes obras en la historia de Israel revelaba su inmortalidad. Esas obras por excelencia estaban delineadas en Su alianza con su pueblo escogido. El creador también salvaba al pobre, el débil e inválido, el prisionero, el extranjero, la viuda y el huérfano. El Salmista parecía establecer que la fe Judía seguiría el ejemplo de Dios en su interacción con los menos afortunados. YHWH revelaba su naturaleza eterna por medio de su compasión y misericordia; el Judío fiel podía tocar la eternidad a través de actos similares.

La alabanza actuaba como epílogo a su excelente visión de Dios. 146:1-2 indicaba que esta alabanza era un aguante de toda la vida que se sobrepasaba las alianzas familiares o alianzas políticas (146:3-4). La confianza en el Dios de Jacob era una bienaventuranza (146:5), porque YHWH era la deidad eterna y verdadera (146:10). Creencia y lealtad en el Dios eterno conducía a la felicidad que alcanzaba a la eternidad.

Como Cristianos, creemos que la fe en Dios ahora nos conducirá una vida con Dios por siempre. Alabar a Dios por toda nuestra vida es un testimonio en esa creencia. Alabamos a  Dios por lo que El ha hecho y está haciendo ahora en la vida. En sus acciones, nosotros podemos experimentar que nosotros viviremos con El para siempre.

Toma tiempo ahora para alabar a Dios. De qué manera puedes hacer esa alabanza un hábito diario? De qué manera tu alabanza refuerza tu fe en la vida eterna?