Segunda Lectura:  Hebreos 4:12-13

El Sacrificio como juicio

12 La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. 13 Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.


4:13 “todo queda al descubierto” de otras versiones se traduce "con el cuello expuesto". Evocaba la imagen del sacerdote que tenía a la víctima del sacrificio sobre el altar, sosteniendo su cuello listo para cortarlo. Uno puede ver la debilidad y el poder en la imagen. Un dicho equivalente en nuestra vida puede ser " tener a alguien por el cuello.”

Cuando miramos a Dios, vemos una deidad activa, dinámica. Estos pocos versos de Hebreos retrataban la actividad de Dios en términos de salvación y juicio. Su "Palabra" (en este caso, otro nombre para Dios mismo) corta el corazón mismo de la materia. No importa lo que lo persona haya dicho o hecho, Dios sabe su intención real. Y Dios juzgaría conforme a los hechos.

La analogía de la espada en 4:12 y el desnudar o descubrir todo conducía a la imagen de Cristo como Sumo Sacerdote en  4:14- 5:10. Las imágenes de Cristo crucificado  y la Segunda Venida que señalaban al final de los tiempos. El autor de los Hebreos hizo una contribución única a estas imágenes colocándolas en el contexto de la adoración. En otras palabras, la salvación misma era un acto de sacrificio que Jesús presentó al Padre. Pero, desde que el(la) creyente se ata en el bautismo el mismo o ella misma a Cristo crucificado en el bautismo, el(la) creyente se une a Cristo como víctima. La Palabra de Dios estaba lista para dar el golpe. El juicio/la salvación por venir era el sacrificio último para el Padre. Ese sacrificio empezó en la Cruz y continua hoy.

De qué manera te has unido a Cristo en la Cruz? De qué manera te juzga Dios con Cristo en la Cruz? Lejos de Cristo en la Cruz?