Segunda Lectura:  Santiago 2:14-18

Fe Vs. Hospitalidad?

14 Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no lo demuestra con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
15 Supongamos que algún hermano o hermana carece de ropa y del alimento necesario para el día, 16 y que uno de ustedes le dice: "Que te vaya bien; abrígate y come", pero no le da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué le sirve que le digan eso? 17 Así pasa con la fe; si no se traduce en obras, está completamente muerta.
18 Quizá alguien podría decir: "Tú tienes fe y yo tengo obras. A ver cómo, sin obras, me demuestras tu fe; yo, en cambio, con mis obras te demostraré mi fe".



Al igual que en otros lugares en su carta, Santiago establecía un diálogo con un hombre de paja, solamente para derribarlo. Tal como fue mencionado en el estudio previo sobre Santiago, el tenía una fuerte visión moral de fe y hacía uso de una retórica semítica exagerada. (Qué persona en sus cinco sentidos abandonaría a un Cristiano a que se enferme o permanezca hambriento?) Muy simple, Santiago valoraba la guerra en un Cristiano bi-dimensional para recordar a su audiencia sobre la importancia de la hospitalidad y la caridad. Ambas virtudes evangelizan. La falta de esas virtudes escandaliza. Mientras estas virtudes no sean usadas para construir una reputación egoísta, ellas no deberían ocultarse, tan poco. A la vista de Santiago, la fe era probada en la práctica de estas virtudes. Implícitamente, estas virtudes eran una extensión de la fe de uno.

De qué manera has mostrado hospitalidad a tu prójimo esta semana? De qué manera has sido caritativo con los menos afortunados últimamente? Cómo te han ayudado estas virtudes en tu crecimiento en la fe?