Primera Lectura: 1 Reyes 19:4-8

Una Razón para creer en Dios

4 En aquellos tiempos, caminó Elías por el desierto un día entero y finalmente se sentó bajo un árbol de retama, sintió deseos de morir y dijo: "Basta ya, Señor. Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres". 5 Después se recostó y se quedó dormido. Pero un ángel del Señor llegó a despertarlo y le dijo: "Levántate y come". 6 Elías abrió los ojos y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarro de agua. Después de comer y beber, se volvió a recostar y se durmió. 7 Por segunda vez, el ángel del Señor lo despertó y le dijo: "Levántate y come, porque aún te queda un largo camino". 8 Se levantó Elías. Comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.


La gente tiene muchas razones para creer en Dios. Hay tantas razones como para dejar de creer: 1) Indiferencia cultural y escepticismo, 2) un sentimiento personal de abandono por Dios y otros (i.e., la Iglesia o la familia), o 3) hostilidad hacia el despliegue público de la acción religiosa. Las tres razones son comunes en nuestros días; Elías también experimentó esas razones.


En esta lectura, Elías estaba huyendo de la reina Jezabel por predicar en contra de la idolatría en Israel. El estaba solo, a nadie le importaba escuchar su mensaje, aún después de las señales que Dios había dado por medio de Elías. Y, él estaba espiritualmente cansado hasta el punto de la desesperación; tanto, que oraba a Dios para que le quitara la vida. Pero, por medio de un Angel, Dios le dio la fortaleza para continuar su jornada y su misión. Diariamente confiamos en Dios como la razón principal para creer. Pero, qué podemos hacer cuando las presiones del diario vivir se sobreponen a esta confianza? Qué podemos hacer cuando deseamos renunciar? La respuesta de Elías fue oración y apertura a la voluntad de Dios? Con oración y corazón abierto, nosotros también, seremos fortalecidos por Dios para continuar con nuestra fe en la acción diaria.

De qué manera la oración y la apertura a Dios te han ayudado en los tiempos difíciles? Cómo te ha traído Dios de regreso cuando esos tiempos difíciles han sido causa de que renunciaras a tu fe?