Por qué te gusta ir a la Iglesia? Qué te amarra a la adoración semanal cuando hay tantas otras cosas que puedes hacer los Domingos?
Por qué la gente abandona la Iglesia? Quizás es una pregunta equivocada. Deberíamos entonces hacer una pregunta diferente? Por qué la gente va a Misa cuando hay tantas actividades para hacer los Domingos? No parece mejor quedarse a dormir tarde, o leer todo el periódico dominical en un lugar cómodo, o ver un partido de balonpie, etc.? Aún con todo la gente siempre va a Misa, semana tras semana. Por qué?
Será que la Misa llena una necesidad personal? o, la necesidad se profundiza? O será que la necesidad empieza y termina con Jesús?
Las relaciones en la vida, vienen y se van. Pero los amigos verdaderos permanecen fieles en lo ancho y en lo angosto. El evangelio de Juan presenta el problema de la fidelidad de una manera muy directa. Algunos se irán. Algunos permanecerán.
60 Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?". "Este modo de hablar es intolerable. Quién puede admitirlo?"
En este contexto, la palabra "intolerable" quiere decir "difícil" o "duro de aceptar." El verbo "admitir" en la pregunta no se refiere a la habilidad de entender lo que ha sido dicho pero aceptar completamente lo que ha sido expresado. En los tiempos de Jesús, el estudiante o discípulo estaba para aceptar y absorber lo que el maestro enseñaba. Solamente cuando el estudiante se hacía un master en todo lo que el maestro le proveía podía el estudiante llegar a ser discípulo del maestro. Solamente entonces era cuando el nuevo estudiante podía hacer juicios en el contenido de las enseñanzas del viejo master. Así que, implícito en la retórica pregunta "Quién puede admitir eso?" descansaba un rechazo a Jesús como maestro (y como Señor). Al formular la pregunta, muchos de los que seguían a Jesús lo abandonaron.
El Evangelio de hoy nos presenta con un problema de Fe.
El enfoque de Juan se volvía de la audiencia general a los seguidores de Jesús; algunos de los discípulos de Jesús tenían verdaderas dificultades para aceptar este mensaje. Por cierto, sus comentarios y retórica pregunta indicaba ya que ellos dejarían de acompañar a Jesús. Esto representaba una brecha significante de valor social. Bajo los estándares sociales de honor y vergüenza se erguía la virtud de la lealtad. La cultura en los tiempos de Jesús estaba construida en la fidelidad a la familia y al país. Tal lealtad llevaba era llevada consigo en la personalidad de los grupos tales como el que seguía a Jesús. Los seguidores tenían un intenso compromiso con un líder carismático, mientras el compromiso entre ellos era superficial.
Tal intensa lealtad solamente podía ser rechazada por un valor social más alto: la vergüenza. Recuerda las palabras de Jesús a la multitud en Juan 6:53-58:
53 Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. 55 Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57 Como el Padre me ha enviado, y vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. 58 Este es el Pan que ha bajado del cielo, no como el mana que sus padres comieron y murieron; quien coma de este Pan vivirá para siempre."
Jesús hablaba palabras que escandalizaban a la audiencia Judía, esas palabras trajeron vergüenza sobre los seguidores de Jesús cuyo estatus social podía ser afectado por su asociación con el Nazareno. (Véase el estudio de la semana pasada para mayores detalles.) Así, que las palabras de Jesús no solamente causaron división y escándalo. Seguir a Jesús trajo escándalo y vergüenza.
Al final, liderazgo requiere compromiso total, lealtad total.
61 Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? 62 ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? 63 El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, 64 y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). 65 Después añadió: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
6:61 " dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraba" Esta aseveración era una referencia al conocimiento "supernatural", una manera de Juan de conectar la divinidad de Jesús.
6:63 "carne" se refiere a la naturaleza humana. Sin el Espíritu, no podemos entender los caminos de Dios, menos creer.
"Las palabras que yo les he dicho son Espíritu y vida." Las palabras de Jesús eran instrumentos de Dios. Ellas traen a una relación entre quien las escucha con el Padre. Puesto que un Cristiano solamente puede tener tal relación por medio del poder del Espíritu, las meras palabras de Jesús comunicaban el Espíritu al creyente. En adición, el resultado de una relación con el Padre, por medio de su Hijo, y en el poder de su Espíritu es vida eterna. Las palabras de Jesús eran conductos para la vida eterna. De ahí que Jesús pueda con derecho que sus palabras comunican el Espíritu y la vida eterna.
Jesús respondía a la pregunta retórica de los que se separaban con una pregunta de ellos. Qué sería si vieran al hijo del hombre subir a la gloria del Padre? (62) Por supuesto, un verdadero Cristiano habría visto ya la gloria del Cristo resucitado por medio de los ojos de la fe. Así que dar testimonio del poder de Dios y la fe eran dos cosas que estaban entrelazadas; nadie es capaz de ver la gloria de Dios sin fe. La FE viene de Dios (i.e., el Espíritu y Vida en 6:62 y la voluntad del Padre en 6:65), no por la cultura (la "carne" en 6:63). Cuando la fe y la cultura se rompen, habrá controversia y apostasía[64, 66].
Como una nota final, la fe involucra confianza. Los seguidores que se retiraron lo hicieron solamente porque no confiaron en Jesús. Sus razones para unirse a la comunidad Cristiana podía haber sido temporal (i.e., oración y compañerismo le dio alivio temporal por algún problema personal o entusiasmo por un éxtasis espiritual). O, sus razones podían haber sido sociales (i.e., la camaradería en la comunidad les trajo honor o ciertas ventajas sociales). Cuando la oración no trae alivio espiritual, cuando la alta cresta de la ola espiritual se ha ido, cuando el compa, cuando el compañerismo no satisface la agenda social de uno, cuando la presión social contra el compañerismo es más pesada, el abandono se convierte en una opción viable y deseada. Si se daba a escoger, quienes querían retirarse se retirarían.
Por todas las razones que la gente da para abandonar a la comunidad, la confianza en Jesús no está en la lista. Quienes hayan decidido quedarse lo harían por Jesús.
66 Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con Él. 67 Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren dejarme?". 68 Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; 69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios".
Frente a la controversia, por qué debería un Cristiano permanecer fiel? Desde un punto de vista práctico, uno permanecería fiel aún en medio de la persecución porque las alternativas tienen un gran precio. Quienes deciden quedarse lo hacen porque ellos han encontrado en sus corazones el "verdadero" deseo y no hay otro lugar a donde ir [68]. Para los Cristianos, las palabras de Cristo conducen a la vida eterna. Y QUIEN las dijo era el SANTO HIJO DE DIOS. Nada más podría reemplazar a Cristo o sus palabras.