Evangelio:  Juan 6:51-58

El Escándalo del Pan Vivo

En qué formas el Cristianismo es causa de escándalo?

De frente a la muchedumbre, Jesús mismo era el sujeto del escándalo. El retaba. El dividía.

En el Evangelio de Juan, Jesús cortó hasta el corazón del compañerismo Cristiano y causó el escándalo del Judaísmo de los Fariseos. La comunidad Cristiana no estaba basada en la adherencia al Torah y sus tradiciones, pero sobre la unión con su Maestro resucitado. En un sentido muy real, los Cristianos se reunión y llegaban a ser uno con el Señor en una comida que celebraba su muerte. Esta comida y sus implicaciones sobresalieron como la vara o rayo que separaba a los Cristianos de los Judíos.


51 En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida".
52 Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?".


6:51 "pan vivo" tiene dos referencias posibles: 1) "el pan que da vida(eterna)," una referencia al auto-sacrificio de Cristo, o 2) un eco de la frase "el Dios viviente," una revelación de la divinidad de Jesús. Mientras que los versos soportan más el auto-sacrificio, la vida ofrecida solamente puede venir de Dios.

Observe el cambio en la conjugación del verbo. Jesús es “el pan que ha bajado del cielo” (una referencia a la Encarnación), pero “el pan que yo les voy a dar” en un momento en el futuro (una referencia al Misterio Pascual de su pasión, muerte, y resurrección que los Cristianos celebran en la Eucaristía).

6:52 "Los Judíos se pusieron a discutir (apasionadamente) entre si” literalmente quiere decir que “los Judios estaban discutiendo enojados unos con otros.” La aseveración de Jesús causó una fuerte reacción en la multitud. Sus pasiones se elevaron por el escándalo de SUS palabras.

"Cómo es posible que este hombre sea capaz de darnos SU carne para comer?" La pregunta que ellos se hacían era retórica. La respuesta era, "por supuesto que no!" En la mente de los contemporáneos de Jesús, comer la carne de alguien sería un pecado grave contra Dios. Por supuesto que ellos perdieron la connotación de lo que Jesús decía. Lo que Jesús estaba ofreciendo no era canivalismo, pero vida eterna.

Estos pasajes dieron lugar a la discusión que Jesús tuvo con su audiencia Judía. (Y, por medio de las palabras de Juan, los Cristianos del Segundo Siglo tuvieron con sus contrapartes Judíos.) En Juan 6:41-50, Jesús se identificó a SI mismo como "el pan que baja del cielo." Muchos simpatizantes en su audiencia podía interpretar las palabras de Jesús como algo simbólico. Como un profeta, Jesús habló la palabra de Dios y esa palabra alimentó el alma hambrienta. En ese sentido, la comparación de Jesús era palapable.

Cuando Jesús comparaba el pan del cielo con su carne, la palabra código "carne" espantó a  tales simpatizantes. Para la gente que pensaba en tales términos concretos y que mantenían a la vida misma con tan alta estima, un lenguage tan gráfico era triturante en sus oidos. Comer la carne era algo más que canivalismo. Le quitaba la vida a alguien, un don del Dios altísimo y el ápice de su creación. Tal acto era contrario al Torah y sus tradiciones. El Judaísmo honraba y luchaba por salvar la vida. Ningún Judío en sus cabales comería nunca la carne de ningún otro ser humano.
Por supuesto, cuando El hizo la comparación, Jesús tenía algo más profundo en su mente.


53 Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. 55 Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él.


6:53 "no podrán tener vida en ustedes" Jesús cambió el modo de su mensaje al presente. Esto implicaba juicio contra los escépticos en su audiencia. Al menos que ellos participaran con el Hijo del Hombre (una clara referencia a la Eucaristía), ellos no tenían vida en ellos. Su muerte espiritual se oponía a la vida que ofrecía el "Dios viviente".
6:54 (56-58) "El (la persona) que coma mi carne" Juan escoge el verbo "comer" para mostrar la naturaleza gráfica de la aseveración de Jesús. En la mente del Cristiano, hay una conección directa entre el participar en el mismo ser de Cristo y la vida eterna.

6:55 "verdadera comida...verdadera bebida" la palabra "verdadera" en este contexto no se refiere a la existencia física, pero al principal significado de vida. En el esquema más grande del creyente, Cristo es la única cosa que importa. Su carne y su sangre es el único alimento que importa. De ahí que "verdadera" signifique "única".

Cómo podía Jesús (y por medio de Juan, los Cristianos del segundo siglo) How could Jesus (and, through John, second century Christians) refutar que los Cristianos era una secta secreta de caníbales? La clave reside en la frase "el pan vivo."

La observación (anterior) para 6:51 explicaba las referencias posibles para la frase. Tomando estas dos referencias juntas, el "pan vivo" se continuaba entregando (Cristo dándose el mismo) sin llegar al agotamiento (la fuente divina de pan era sin fin). Cómo entonces el comer algo tan vivo y dador de vida podía ser canibalismo, el comer de algo muerto?
El acto requería inmersión total, concentración total, compromiso total. El acto mismo causaba escándalo.

Jesús puntualizaba el acto con las palabras "carne" y "sangre". En la mente Semítica, la palabra "carne" equivalía a la persona y "sangre" equivalía a la vida. Quienes comían la carne del Hijo del Hombre y bebían su sangre se unían a SU MISMO ser y su fuente de vida (el Espíritu). En otras palabras, Jesús describía la unión con EL en el término más significativo y más gráfico.

Pero Jesús llegó al punto. El ofreció a sus seguidores una fuente de vida tan poderosa, que solamente podía venir de Dios.  El demandaba un involucramiento tan grande que todas las otras posesiones, posiciones, y relaciones eran secundarias. Una relación con Jesús era la única cosa que era real, la única cosa que era importante.


57 Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por Él, así también el que me come vivirá por mí.
58 Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre


5:57 "el Padre viviente" es la única ocurrencia de esta frase en las Escrituras. En el evangelio de Juan, Jesús usaba el adjetivo "viviente" para hilar sus raíces Judías (la fe en el "Dios viviente"), su relación con Dios (el "Padre viviente"), y su ofrecimiento a sus seguidores ("pan vivo"). En este sentido, "vivo" significaba "divino".
5:58 "no es como el maná que sus padres comieron, pues murieron." Esta frase confusa comparaba el "pan vivo" del cielo con el maná que los Hebreos recibieron en el desierto. Ellos murieron en el curso natural de la vida, no por el maná mismo. El pan que Jesús ofrece, sin embargo, asegura la vida verdadera.

Los dos últimos versos resumen los argumentos de Jesús. La fuente de vida de Jesús y su misión era el "Padre viviente". Así que, lo que Jesús ofrecía a sus seguidores venía del Padre. Lo que Dios ofreció antes (simbolizado por el "maná" dado al padre de la nación Hebrea) no era dador de vida. La carne del Hijo del Hombre si daba vida, vida eterna.