"En el bendito sacramento de la Eucaristía, "el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad del Señor Jesucristo y, por lo tanto, el Cristo total está verdaderamente, realmente, y sustancialmente contenido. '" (CCC 1374 citando a Santo Tomás Aquinas, S Th III, 73, 3c)
En la celebración dominical, nos ofrecemos a Dios. Cristo, el Sumo Sacerdote, combina nuestras limosnas (ofrendas mínimas) con su gran sacrificio al Padre. La Eucaristía es el medio que Cristo ha escogido para revelarse y realizar su sacrificio en la cruz. Por lo tanto, la Eucaristía no crea la pasión de Cristo de nuevo. Ella "rememora" ese evento seminal de tal manera que el Cristo resucitado puede hacerse verdaderamente presente y unirse verdaderamente a sus seguidores.
En las especies del pan y el vino en la Eucaristía, el Señor resucitado se hace presente. Mientras el Obispo o sacerdote invoca las palabras de institución (actuando como instrumento de Cristo "in persona Christi"), la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo continua la iniciativa de Dios (específicamente, el Espíritu Santo). La oferta de participar en "el pan vivo" es el ofrecimiento de Dios para la unidad con Cristo y sus seguidores (su "cuerpo", la Iglesia). Es un medio para la vida eterna.
De qué manera has experimentado a Cristo en la Eucaristía? De qué manera la Eucaristía ha cambiado tu percepción de la Iglesia y sus miembros?
El reto presentado por Jesús, el escándalo causado, continua hoy, todavía. Dos mil años después, aún después del surgimiento y la caída de la cristianidad Europea, no puede distraernos del poder del Cristo resucitado. Mientras la cultura puede tratar a Jesús con servicios de labios débiles o aún con un condescendiente desdén, El vive aún. El hecho divide y une.
Si su presencia causa escándalo, lo que El ofrece puede ser no menos escandaloso. Y El se ofrece a SI mismo como el pan vivo. Vamos a comer su cuerpo. Vamos a beber su sangre. Y, hagamos conocer a otros que somos sus seguidores, porque le pertenecemos.
Mientras te preparas para recibir la Eucaristía esta semana (o mientras te preparas para recibir la Eucaristía por primera vez), has una lista de cosas que le ofreces a Cristo. Recuerda su sacrificio en la cruz fue un escándalo. Tu no puedes hacerlo peor. Así que no retengas nada. Ofrécele a El tus éxitos y tus fracasos, tus momentos más brillantes y tus pecados. Reflexiona mientras le das a El en lo que El le dio a su Padre. Todo.